miércoles 25 de julio de 2007

PEDRO DE VALDIVIA

Pedro de Valdivia
Fundó la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo a los pies del cerro Huelén, el 12 de febrero de 1541

Originario de la villa de Castuera, en la Serena de Extremadura, Pedro de Valdivia nació el año 1500. Descendía de una familia de hidalgos, muchos de cuyos antepasados habían seguido la carrera militar. Su padre fue Pedro Oncas de Melo y su madre Isabel Gutiérrez de Valdivia.

Inició su carrera militar como soldado hacia 1520, prestando servicios al emperador Carlos V en Italia, donde le tocó participar en la famosa Batalla de Pavía. En Flandes, sirvió bajo las órdenes de Enrique de Nassau y en Italia fue subalterno de Próspero Colona y del Marqués de Pescara.

Se embarcó para América en 1535. Junto a él viajó Gerónimo de Alderete y ambos participaron en la conquista de la provincia de Paria en Venezuela, donde se creía que existían abundantes riquezas.

Estando en Santo Domingo, debió sumarse a la expedición que la Real Audiencia de esa ciudad envió al Perú -conformada por 400 hombres al mando de Diego Fuenmayor- para auxiliar a Francisco Pizarro, quien estaba combatiendo una insurrección indígena. Su participación en este conflicto y la que tuvo luego en la guerra civil entre pizarristas y almagristas, fue recompensada con la asignación de un repartimiento de indígenas -encomienda- en el valle de la Canela y una mina de plata en Porco.

Desechó estas riquezas para iniciar la Conquista de Chile, donde moriría en 1553. Pedro de Valdivia contrajo matrimonio con Marina Ortiz de Gaete, quien arribó a Chile cuando su marido ya había muerto.
La expedición

A pesar del fracaso de la expedición de Diego de Almagro, Valdivia solicitó autorización al Gobernador del Perú, Francisco Pizarro, para hacer efectiva la conquista de Nueva Toledo, la gobernación que anteriormente se había asignado a Almagro. Habiéndole concedido el permiso, Pizarro lo nombró teniente de Gobernador, y no Gobernador, como Valdivia quería.

Tan atrevida empresa tropezó con dificultades desde el principio. Primero se presentaron las de orden económico, puesto que tuvo que dejar su encomienda, la que fue repartida entre otros conquistadores, viéndose privado de una fuente de recursos. No habiendo obtenido ningún aporte monetario por parte de Pizarro, debió costear él mismo la expedición recurriendo a los préstamos, difíciles de conseguir puesto que los prestamistas dudaban del éxito del proyecto. No obstante, logró reunir alrededor de 15.000 pesos, que sumados a los poco más de 9.000 pesos en armas, caballos, vestuario y otros objetos que obtuvo del recién llegado comerciante español Francisco Martínez.

Los problemas también se presentaron a la hora de encontrar hombres. El fracaso de la expedición de Almagro ahuyentaba a muchos de los soldados y aventureros que se encontraban en el Perú, seguros de que no ganarían nada en tierras tan pobres. A fines de 1539 sólo contaba con unos 11 hombres.
Aparece Pedro Sancho de Hoz

Pedro Sancho de Hoz, antiguo secretario de Pizarro, arribó al Perú cuando Valdivia preparaba su hueste conquistadora. Sancho de Hoz poseía una capitulación que lo autorizaba para conquistar la Terra Australis, es decir, los territorios ubicados al sur del Estrecho de Magallanes.

Este hecho y las relaciones que tenía en la Corte, movieron a Pizarro a incentivar su incorporación a la sociedad formada por Valdivia y Martínez, con el compromiso de aportar caballos, corazas y dos navíos con víveres necesarios para la expedición, elementos que debía entregar al cabo de 4 meses.

Como el inesperado socio no cumplió con lo prometido, una vez expirado el plazo, Pedro de Valdivia -quien ya estaba en camino hacia Chile- dio por disuelta la sociedad. Más adelante, cuando la expedición se encontraba en Atacama, Sancho de Hoz intentó asesinar a Valdivia para arrebatarle el liderazgo de la expedición; sin embargo, el motín fracasó y el conspirador fue detenido.
El viaje

Pedro de Valdivia salió del Cuzco en enero de 1540 con casi mil indígenas auxiliares -es decir, yanaconas o indígenas de servicio- y unos cuantos españoles, a los que en el camino se agregaron varios más que provenían de las fracasadas expediciones al Altiplano. Así, llegó a conformar un grupo de 153 conquistadores que lo acompañaban.

Siguiendo la ruta del Desierto de Atacama -la misma por donde había vuelto Almagro al Perú-, al llegar al valle de Copiapó tomó posesión del territorio en nombre del Rey, para luego continuar hacia el sur. En diciembre arribó al valle del Mapocho, donde finalmente decidió establecerse.
Fundación de Santiago

Después de reunir a los caciques de los alrededores, Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, a los pies del cerro Huelén, el 12 de febrero de 1541, procediendo de inmediato a trazar las calles, tarea que fue encargada al alarife Pedro de Gamboa. Un mes después, instaló el Cabildo.

Ante el insistente rumor que corría entre los indígenas acerca de que Diego de Almagro el mozo, hijo del adelantado, había dado muerte a Pizarro, esta institución nombró a Valdivia Gobernador y Capitán General en nombre del Rey. Él rechazó tal distinción, pues equivalía a romper sus lazos con Pizarro, de quien no se sabía a ciencia cierta que hubiese muerto.

Finalmente, el 11 de junio de 1541, aceptó la designación, quizás previendo que sus reiteradas negativas podrían llevar a los cabildantes a buscar a otra persona que sí aceptase.

Entre las primeras medidas tomadas por Valdivia, se cuenta la organización del trabajo indígena en los lavaderos de oro de Marga Marga y el inicio de la construcción de un bergantín para comunicarse con el Perú.
La destrucción de Santiago

El 11 de septiembre de 1541, la aparente calma que reinaba en Santiago del Nuevo Extremo se vio quebrada cuando los indígenas dirigidos por el cacique Michimalonko, cayeron sobre la nueva ciudad.

Valdivia no se encontraba en ella, puesto que había partido a deshacer algunas juntas de indígenas. Entonces, Inés Suárez, la única mujer en la expedición, se destacó por el liderazgo y ardor con que asumió la defensa del poblado.

Este episodio significó un retroceso en la Conquista, que sólo podría reiniciarse en 1543 con la llegada de nuevos recursos. De hecho, la destrucción de Santiago obligó a Valdivia a organizar la reconstrucción de las casas, el cuidado de los pocos animales que se salvaron, la siembra de unos puñados de trigo y, por último, el envío de Alonso de Monroy al Perú en busca de auxilios
Nuevas iniciativas

Con los recursos de armas, ropa y otros víveres llegados en la nave Santiaguillo, en septiembre de 1543, Valdivia estuvo en mejores condiciones para afianzar su objetivo. Envió a Juan Bohón a fundar una ciudad en el punto intermedio entre Santiago y el inicio del Desierto de Atacama: La Serena, instalada en el valle de Coquimbo.

Aprovechando la llegada de refuerzos desde el Perú en la nave San Pedro, que era comandada por Juan Bautista Pastene, entregó a este la tarea de explorar y reconocer el sur del territorio. Ambas naves, la San Pedro y la Santiaguillo, fueron conducidas por Pastene hasta los 41° y 25' de latitud sur. A bordo también viajaban Gerónimo de Alderete y Rodrigo de Quiroga quienes tomaron posesión de esos territorios.

En febrero de 1546, Valdivia inició la expedición al sur. Acompañado por 70 hombres, llegó hasta la desembocadura del río Biobío, donde pretendía fundar una ciudad; sin embargo, la hostilidad de los indígenas lo desalentó y volvió a Santiago en marzo de 1547.
Viaje al Perú

Entre 1547 y 1548 Valdivia permaneció en el Perú; varias fueron las razones que lo llevaron hacia el Virreinato. En primer lugar, la insurrección que contra el Rey protagonizaban los hermanos de Francisco Pizarro, quien efectivamente había muerto. Ante este hecho, el monarca había decidido la creación del Virreinato, contrariando los deseos de los hermanos del finado capitán.

Por otro lado, Valdivia debió viajar por la necesidad de obtener más recursos y hombres, como asimismo el reconocimiento de su labor conquistadora. En el Perú, se puso bajo las órdenes del Virrey Pedro de La Gasca y participó en la Batalla de Xaquixahuana, donde los pizarristas fueron derrotados. Reconociendo sus servicios, La Gasca aprobó el título de Gobernador que le había concedido el Cabildo de Santiago; ahora ocupaba el cargo en propiedad y conforme a las leyes.
Juicio en el Perú

Reunidos los hombres e iniciado el camino de regreso a Chile, Valdivia fue detenido y conducido a Lima. La razón de esto era una orden cursada por La Gasca, quien lo sometería a proceso judicial. El origen de este juicio estuvo en que cuando en Chile Valdivia había hecho pública su intención de trasladarse al Perú, varios conquistadores pretendieron hacer lo mismo, pero para abandonar el territorio. La Conquista se complicaría, pues contaría con menos hombres. Ante esto, ideó el ardid de permitir que las cantidades de oro que cada uno quisiera llevar al Perú fuesen embarcadas, tomándose nota de ello. El día fijado para el zarpe, Valdivia se escabulló sin que nadie lo notase. La acusación de hurto había llegado a Lima junto a otras, como la relativa a la relación que mantenía con Inés Suárez. En el juicio, Valdivia justificó su conducta y demostró que había dado orden a sus lugartenientes de cancelar las deudas con el oro producido por sus propios indígenas. En cuanto al otro cargo, se le conminó a traer a su mujer a Chile y casar a doña Inés.
Mira hacia el Sur

Entre 1549 y 1553, después de su llegada a Santiago, Valdivia emprendió la conquista del Sur del territorio, labor compleja por la gran resistencia indígena que encontró. No obstante, en 1550 se dirigió a la zona del Biobío, donde después de enfrentar a los indígenas y derrotarlos en la Batalla de Andalién, fundó la ciudad de Concepción. Más tarde -y a medida que se adentraba en territorio mapuche- vendrían las fundaciones de La Imperial, Valdivia y Villarrica, entre otras. A los habitantes de las nuevas ciudades se entregaban tierras y las correspondientes encomiendas para el trabajo de los lavaderos de oro, como el de Quilacoya, en las cercanías de Concepción.
El levantamiento de 1553

Después de una breve estadía en Santiago, Valdivia partió nuevamente a Concepción en diciembre de 1552. Desde allí envió algunas expediciones a recorrer los territorios australes y, con el fin de mantener abierto el camino entre Concepción y La Imperial, ordenó la fundación del fuerte de Arauco (1553). Posteriormente, estableció los de Tucapel y Purén en la Cordillera de la Costa. Para defender a los habitantes de la zona de Malleco fundó la ciudad de Los Confines, actual Angol, equidistante de los fuertes.

Uno de los primeros síntomas de la gran rebelión indígena que se acercaba fue el ataque que sufrió el fuerte de Tucapel en diciembre de 1553, al que Valdivia decidió ir personalmente. En las proximidades, las fuerzas organizadas por Lautaro -su antiguo caballerizo, es decir, quien atendía sus cabalgaduras, al que llamaba Alonso- lo atacaron. Según el relato de los cronistas, Valdivia fue capturado y muerto por un golpe de macana; su cabeza habría sido clavada en una pica y su corazón divido en pedazos que luego habrían comido los caciques.

viernes 20 de julio de 2007

Bernardo o 'higgins !!!







En el crudo invierno de 1778, el día 20 de agosto, en una blanqueada y vetusta casa de adobes de Chillán Viejo, rasgó el aire el primer llanto de un niño. Nadie imaginaría en aquel momento que esa criatura tan pequeña, indefensa, sería el padre de una Patria libre; sería el heroico General que galoparía victorioso por los campos de Chile; sería el primer gobernante de la naciente República.

Era hijo de un irlandés al servicio de la corona de España, el entonces Intendente de Concepción don Ambrosio O'Higgins y de una "señora principal" de Chillán, doña Isabel Riquelme.

El misterio cae y cubre sus primeros años. Una reserva total acalla sus primeros pasos y apaga sus primeros balbuceos.

Sólo hay constancia de que en noviembre de 1782, a los cuatro años y dos meses de edad, un apuesto Oficial de la Colonia, acompañado de un Sargento y de un Cabo, lo sacó de Chillán, a lomo de su caballo y lo llevó a Talca, a casa del acaudalado comerciante y agricultor Juan Albano Pereira. Aquí fue bautizado; aquí recibió los cuidados y el cariño de la esposa de don Juan, doña Bartolina de la Cruz y aquí inició sus ,juegos infantiles con el hijo de aquel matrimonio, el que sería futuro sacerdote y gran amigo de O'Higgins, don Casimiro Albano de la Cruz.

Pasaron los años. En 1788 don Ambrosio fue nombrado Gobernador de Chile. Queriendo darle a su hijo una buena educación, primero lo envió a Chillán al "Colegio de Naturales"; luego a Lima al aristocrático colegio de San Carlos y por último al Viejo Mundo.

En 1794 se encontró en Cádiz, al lado de su tutor don Nicolás de la Cruz, pero a los pocos meses éste lo trasladó a Londres donde fue alojado en casa de los fabricantes de relojes Spencer y Perkins, quienes lo explotaron, entregándole sólo parte de las remesas que le enviaba periódicamente su padre.

Por espacio de cuatro años perfeccionó sus estudios en una academia de Richmond, cercana a la capital. Por aquel entonces conoció a Francisco Miranda -precursor de la Independencia de América hispana- y recibió de él preciosos conocimientos y consejos que después le servirían para tomar parte activa,en la lucha por la libertad de su Patria.

Regresó a Cádiz en 1799. El 3 de abril de 1800 decidió su regreso a América y se embarcó en la fragata "Confianza", pero ésta fue capturada por un barco inglés y O'Higgins, después de muchas vicisitudes, logró regresar a Cádiz, permaneciendo en España durante dos años más.

Al recibir la triste noticia del fallecimiento de su padre, acaecido en Lima el 18 de marzo de 1801, logró embarcarse nuevamente en abril del año siguiente. Llegó a Valparaíso el 6 de septiembre de 1802, después de ocho años de permanencia en el Viejo Mundo.

Antes de morir don Ambrosio alcanzó a testar en favor de su hijo la hacienda Las Canteras, con 16.689 cuadras y más de 4.000 cabezas de ganado. Don Bernardo hizo una visita a Lima para recibirse de su herencia.

Los años corrieron, O'Higgins alternó el campo con la ciudad. Fue nombrado Alcalde de Chillán en 1806, Subdelegado de la Isla de la Laja en 1810 y a principios de 1811, se alistó bajo las banderas de su Patria y a los primeros clamores de libertad e independencia, O'Higgins no titubeó, y reemplazando el arado por la espada, se dio a la tarea de organizar a los inquilinos de su hacienda para el combate.

El mismo, consciente de su falta de preparación militar, acudió al Coronel Juan Mackenna, a quien le pidió con singular modestia que lo instruyera sobre los conocimientos militares de que él carecía.

En Concepción asistió a reuniones clandestinas, donde Martínez de Rozas, como representante de la Logia de Cádiz, preparaba el ambiente para la Independencia. El ascendiente que supo inspirar lo llevó en 1805 a ser Regidor y Alcalde de Chillán, a organizar un cuerpo militar de insurgentes y a ser elegido Diputado por el partido de Laja en el primer Congreso Nacional.

Aunque O'Higgins no participó en los movimientos revolucionarios del 4 de septiembre, 15 de noviembre y 2 de diciembre de 1811 organizados por José Miguel Carrera, concordó con ellos participando en la Junta de Gobierno.

Cuando en 1813 se apoderaron los realistas de Los Angeles, se vengaron quemando las casas de su fundo, talando los campos y tomando prisioneras a su madre y a su hermana.

Pero O'Higgins, irguiéndose ante el infortunio, la pobreza y la destrucción, se presentó al Comandante en Jefe con 1.400 soldados instruídos por él mismo tomando parte en el Sitio de Chillán.

El 17 de octubre de 1813, a orillas del río ltata, en el lugar llamado "El Roble", Carrera, al mando de las bisoñas fuerzas patriotas, tuvo que lanzarse a nado para no caer prisionero. Era el momento de O'Higgins. Tomó el fusil de un soldado que cayó muerto a sus pies y con estentórea voz exclamó: "¡O vivir con honor o morir con gloria!, ¡El que sea valiente que me siga!". Este singular acto de arrojo y valor sirvió para que la sorpresa y la derrota de los primeros momentos se convirtieran en victoria para las fuerzas nacionales.

Por discrepancias con la Junta de Gobierno, Carrera renunció y propuso a O'Higgins como Comandante en Jefe del Ejército, quien como tal derrotó al adversario en los combates de "Quilo", "Membrillar", "Tres Montes" y "Guajardo". En "Quechereguas" obligó a los realistas a retirarse a Talca.

El desacertado gobierno de La Lastra, el vergonzoso Tratado de Lircay, Ia fuga de los Carrera de Chillán, donde fueron prisioneros de los realistas, la popularidad de José Miguel y el clamor del pueblo, determinaron que el 23 de julio Carrera derrocara a aquél y se constituyera en Presidente de la Junta. O'Higgins se opone y marcha con sus fuerzas a Santiago, siendo derrotado por Luis Carrera en "Tres Acequias" en agosto de 1814. Se refugió en la hacienda de Paula Jaraquemada, dispuesto a continuar la lucha, pero ante el desembarco de Osorio, que se había apoderado del territorio hasta Talca, se subordina con sus fuerzas a Carrera para preparar juntos la resistencia.

Así en Rancagua, los días 1 y 2 de octubre de 1814, solamente 1.800 patriotas con nueve cañones sufrieron durante 36 horas el asedio de 4.500 realistas y dieciocho cañones.

Carrera, con la División de Reserva, permaneció en las Bodegas del Conde, mientras O'Higgins y Juan José defendieron la línea del Cachapoal. Cuando Osorio, el 1 de octubre al amanecer inició el cruce del río, el mayor de los hermanos se refugió en Rancagua. El Libertador acudió a reforzarlo y, aunque tenía menor rango que el Brigadier Juan José Carrera, a petición de éste asumió el mando y la defensa de la plaza.

Después de un día de combate con muchas bajas, en que los realistas efectuaron tres asaltos, cortaron el agua e incendiaron la ciudad, O'Higgins envió al Comandante en Jefe el siguiente parte: "Si vienen municiones y carga la Tercera División, todo es hecho". Carrera respondió: "Municiones no pueden ir sino en la punta de las bayonetas. Al amanecer, hará sacrificios esta División". Verbalmente le mandó a decir que "como no se puede encerrar en la villa, le ayudará facilitándole la salida de las Divisiones".

Al aclarar, atacó la III División, la que fue detenida por la reserva realista, produciéndose el desbande de los reclutas armados sólo de lanzas y machetes, siendo inútiles los esfuerzos para evitarlo. A pesar de todo, don Bernardo siguió resistiendo; pero, ante el estallido de la munición, no pudo continuar y ordenó: "Monte a caballo el que pueda. ¡Nos abriremos paso a través del enemigo!"

El audaz General se decidió a romper el cerco y seguido por Freire y sus valientes dragones, cruzó cual ciclón entre las atónitas huestes realistas, rubricando así una de las páginas más sublimes de nuestra historia.

Así terminó la Patria Vieja y se inició la Reconquista, trasladándose el Libertador a Mendoza con los soldados que quedaron.

En Mendoza, O'Higgins colaboró a San Martín a organizar en El Plumerillo el poderoso Ejército Libertador, que inició su marcha en enero de 1817 -previa dispersión de los efectivos del Rey en el Valle Central que logró Manuel Rodríguez-, efectuando el cruce de Los Andes por cinco diferentes pasos, para concentrarse en Curimón, al sur del Aconcagua, frente al camino a Santiago por cuesta de Chacabuco, donde ocupaban posiciones los 1.400 soldados realistas que pudieron reunirse.

En su plan, San Martín consideraba una ofensiva frontal de O'Higgins con su División y otra envolvente., que realizaría el General Estanislao Soler con la suya, debiendo efectuarse ambas simultáneamente. Debido al atraso del argentino y para amarrar al adversario, don Bemardo inició el ataque: "¡Soldados!: ¡Vivir con honor o morir con gloria! ¡El que sea valiente que me siga! iColumnas a la carga!" La decisión del prócer definió la victoria. Consumada ésta, emergió la División de Soler.

El error de San Martín de no perseguir a los realistas significó su reorganización en el sur, el sitio de Talcahuano, Cancha Rayada, Maipo y la Guerra a Muerte.

Esta batalla demostró el temple de O'Higgins al proceder bajo su responsabilidad. El triunfo fue el resultado de la acción de las fuerzas de don Bernardo, sin dejar de reconocer la magnífica concepción estratégica de San Martín, al idear la operación.

Cuatro días después del triunfo de Chacabuco, el 16 de febrero de 1817, el Cabildo Abierto proclamó a O'Higgins como Director Supremo y una de sus primeras preocupaciones fue organizar la resistencia contra los realistas dirigidos por el Coronel Ordóñez, que dominaban el territorio desde el río Ñuble al sur.

Cuando el 6 de abril Freire ocupó Concepción, los españoles se refugian en Talcahuano, puerto que sitió al Libertador por seis meses, debiendo levantarlo debido al desgaste sufrido y la llegada de Osorio. Se retiró a Concepción y después al norte.

Después de "Quechereguas" y la marcha paralela de ambos ejércitos al norte, se produjo el desastre de "Cancha Rayada", en el que O'Higgins se destrozó el codo derecho. Sin considerar prescripción médica, viajó a Santiago, donde preparó la resistencia. En base a la División De las Heras, se concentraron las tropas en Ochagavía para dirigirse a "Maipú", donde el 5 de abril de 1818 se definió la Independencia. Allí acudió el prócer al mando de mil milicianos saludando al vencedor: "¡Gloria al salvador de Chile!" San Martín le contestó: "Chile no olvldará jamás al ilustre inválido que se presenta herido al campo de batalla".

Al trocar sus arreos de combate por la responsabilidad del gobernante, puso al servicio de la naciente República el caudal inagotable de su pureza de alma, su tesonero esfuerzo, su patriotismo sin reservas. Hizo de Chile "un Estado libre, independiente y soberano.... con plena aptitud para adoptar la forma de gobierno que más convenga a sus intereses", según consta en el acta de la Independencia de Chile, firmada el 1 de enero de 1818 y jurada el 12 de febrero del mismo año, en solemne ceremonia públic

Desde que fue designado Director Supremo de la Nación, los esfuerzos de O'Higgins se dirigieron a organizar la Primera Escuadra Nacional. "Este triunfo y cien más se harán insignificantes si no dominamos el mar", había dicho después de la victoria de Chacabuco.

El período en que le correspondió gobernar fue extraordinariamente dificil y delicado. Todo estaba por hacerse; las leyes e instituciones del régimen colonial debió readaptarlas al principio republicano y tuvo que estructurar un sistema social sobre bases más humanas e igualitarias. Nadie podrá quitar jamás a O'Higgins el mérito de haber sido, entre los próceres de América, uno de los pocos cuyas ideas republicanas fueron inquebrantables, oponiéndose tenazmente a cualquier sistema monárquico de gobierno, tan en boga entre los líderes americanos de ese momento.

El Libertador consideraba que una República era el único gobierno apropiado para nuestro país. Así lo exigían "nuestros juramentos y el voto de la naturaleza indicado en la configuración y riqueza que los distingue; si nuestros sacrificios no han tenido un objetivo insignificante; si los creadores de la revolución se propusieron hacer libre y feliz a su suelo", esto sólo se lograría con un gobierno republicano.

Esta República recitaba de nuevas leyes "Rodeados de felices circunstancias, coronados por la victoria, vengada la Patria, destruidos los gérmenes desorganizadores, restablecida en fin la paz interior, es ya tiempo, amados compatriotas míos, de que establezcamos los cimientos de un venturoso porvenir. Estáis hartos de gloria y de triunfos, ahora necesitáis instituciones y leyes... Es necesario aplicar remedios a males envejecidos, pesar y aumentar nuestros recursos, consolidar el crédito público, reformar nuestros códigos, acomodándolos a los progresos de la ciencia social y al estado de la civilización del país; circunscribir últimamente la autoridad dentro de ciertos y seguros límites que sean otras tantas garantías de los derechos civiles y den al poder público todas las facilidades de hacer el bien sin poder dañar jamás".

O'Higgins organizó la República en lo jurídico, educacional cultural y material. Tribunales de Justicia, de Administración, Colegios, Bibliotecas, Hospitales, Cementerio y urbanización de las ciudades. Su generosidad personal continuó, como en su primera intervención pública. Dos Constituciones honran su nombre: las de 1818 y 1822.

A estos documentos jurídicos se les une la creación de un Ejército y una Armada netamente chilenos, la creación de la Escuela Militar que aún conserva su notable mensaje "Para ser Oficial de Ejército no se exigen más pruebas de nobleza que las verdaderas que forman el mérito, la virtud y el patriotismo". Organizó también la Academia de Guardiamarinas.

Su fecundo período se caracterizó asimismo por la fundación de nuevas ciudades a lo largo del país, la organización de la policía urbana y rural, la transformación del basural de La Cañada en la Alameda que hoy lleva su nombre, y la fundación de numerosas obras públicas que son parte de su labor imperecedera.

En lo espiritual, lograda la Independencia en la acción de Maipú, prometió erigir un templo votivo en honor a la Virgen del Carmen, Patrona del Ejército de Chile; ordenó componer la nueva Canción Nacional, el Escudo de Armas de la República; fundó la "Orden al Mérito" para ciudadanos ilustres, que reemplazaría los títulos de nobleza y escudos de armas, que fueron suprimidos.

En lo educacional dispuso la reapertura del Instituto Nacional; fundó la Biblioteca Nacional; ordenó la fundación de escuelas primarias sostenidas por los cabildos y la fiscalización de las escuelas particulares existentes.

Consciente de que nada servía la Independencia de su Patria si las fuerzas chileno-argentinas no terminaban con el poder realista en su seno, organizó la Expedición Libertadora del Perú. ¡Cuántas amarguras e incomprensiones hubo de soportar en su preparación! En una proclama dirigida a sus compatriotas, la víspera de su partida, se desahogó: "Sólo la futura suerte de Chile ha podido sostener mi corazón y mi espíritu. Yo debí encanecer a cada instante. El que no se ha visto en estas circunstancias, no sabe lo que es mandar".

Desgraciadamente el asesinato de Manuel Rodríguez (26.V.1818), fusilamiento de los Carrera (Juan José y Luis el 8.V.1818 y José Miguel el 4. IX.1821), la arbitraria política del Ministro Rodríguez Aldea y de la Logia Lautarina, los roces con los otros poderes del Estado, la natural fatiga que el país sentía después de una larga guerra en que todo lo había entregado al ideal de la Patria, la falta de apoyo de Concepción, entre otras causas, determinaron el levantamiento de las provincias y la capital, pidiendo la dimisión del Director Supremo, quien abdicó el 28 de enero de 1823, después de 6 años de Gobierno, entregando la banda a una Junta (Eyzaguirre, Infante y Errázuriz). Aplausos y vítores de "¡Viva el General O'Higgins!" dieron término a la asamblea. Si grande fue el Libertador como soldado y como gobernante, fue sublime en el momento de su abdicación.

El 6 de febrero se trasladó a Valparaíso con su madre, su hermana y su pequeño hijo Demetrio. Posteriormente viajó al Perú alejándose voluntariamente de su Patria, sufriendo la ingratitud de su pueblo, pero con la satisfacción de haber dado a Chile la libertad.

El 28 de julio (1823) arribó a El Callao, radicándose en Lima en la calle Espaderos Nº 9 del Girón de la Unión, entre la Plaza y la Merced. Por no disponer de otras entradas, subsistió con el producto del cultivo de las haciendas Montalván y Cuiba, que le fueron obsequiadas durante el Gobierno Protectoral de San Martín por los servicios prestados al Perú.

En las últimas campañas, a petición de Bolívar, lo acompañó integrando el Gran Consejo de Generales. Al banquete de celebración de Ayacucho concurrió de civil, expresando: "Mi misión americana ha concluido. Ahora soy sólo ciudadano". En consecuencia, se dedicó a la labranza y a recorrer a caballo sus tierras. Sus amigos le escribieron desde Chile que regresara, porque Freire no podía evitar la bancarrota; pero se negó a participar en ninguna actividad revolucionaria.

Cuando Bulnes ocupó Lima, fue invitado a visitar los cuarteles, rindiéndosele los honores correspondientes a su jerarquía. Después de Yungay, su antiguo subalterno exigió al Gobierno le restituyera su grado de Capitán General, reparándose así una injustificada ingratitud. Cuando falleció su madre, en 1839, el Mariscal de Ancash y sus tropas le rindieron el homenaje que se debía. El General vencedor, para ayudar al Libertador a solventar urgencias económicas, le adquirió en $ 20.000 su hacienda Las Canteras, según consta en escritura extendida ante el escribano Baltazar Núñez del Prado, el 26 de enero de 1839.

Reiteradamente el Libertador escribió a Prieto y Bulnes recomendándoles ocupar el Estrecho de Magallanes para afianzar el dominio de Chile sobre la zona austral y que lo hiciera con chilotes, que eran los más adecuados para resistir la dureza del clima patagónico.

Lentamente transcurrieron sus años de exilio. La nostalgia de la tierra que lo vio nacer lo entristecía y lo consumía.

Aceptó emocionado el retorno a la Patria que le ofreció reiteradamente el Presidente Manuel Bulnes y en los febriles preparativos agotó sus últimas energías. Todo el año 1842 debería pasar entre El Callao y Lima. El ilustre proscrito ya no volvería a su hacienda de Montalván, a sus campos de azúcar y de alfalfa. Ya no oiría el diario trinar de los pajarillos ni vería el renacer primaveral de sus flores, ni las majestuosas puestas de sol en sus praderas. En su cotidiano batallar con la muerte que lo acechaba, un solo pensamiento le alentaría vigoroso y altivo: su regreso a la Patria, a la tierra de su nacimiento, de su infancia, de sus hazañas y de sus sueños.

Leves y momentáneas mejorías entibiaban sus mañanas y sus lentos atardeceres de Lima. Por último, a mediodía del 24 de octubre de 1842, el Libertador, alzándose levemente en su lecho de enfermo, pronunció en su susurro la palabra "Magallanes" y expiró. Pareció como que hubiera querido alcanzar, en su supremo esfuerzo, hasta el último confin de la Patria lejana.

Así murió el insigne visionario y héroe de tantas batallas, a quien con justicia se puede calificar como el más grande ciudadano, el primero de los chilenos y el más valeroso Soldado de la Patria chilena, al cual América hispana había reconocido en vida sus méritos.

Los títulos otorgados son testimonio de esa gratitud "Gran Mariscal del Perú"; "General de los Ejércitos de la Gran Colombia"; "Brigadier de las Provincias Unidas del Río de Plata". Agregados ellos al que le otorgó su patria, "Libertador Capitán General de Chile", que enmarcan el sólido pedestal del Altar de la Patria.

En 1869 Chile repatria los restos de su hijo ilustre. Las corbetas de guerra "O'Higgins", "Esmeralda" y "Chacabuco", al mando del viejo marino Manuel Blanco Encalada, las traen del puerto peruano Callao hasta Valparaíso. Sepultados en el cementerio general, en un mausoleo de mármol, esperaron hasta 1979, antes de ser trasladados donde hoy los venera su patria.

En el intervalo, la ciudadanía erigió por suscripción popular la estatua ecuestre que luce su gallarda apostura sobre el Altar de la Patria, cubierto permanentemente por la bandera Nacional y alumbrado por la "Llama de la libertad", que arde sin extinguirse jamás.

El Altar de la Patria fue construido por el Ministerio de Obras Públicas, de acuerdo a un Decreto Supremo del Presidente de la República, Capitán General Augusto Pinochet Ugarte. Fue inaugurado el 20 de agosto de 1979, cuando en solemne ceremonia, encabezada por el Presidente de la República y las más altas autoridades del país, se hizo el traslado de los restos del Libertador desde el Cementerio General al Altar de la Patria, frente al Palacio de La Moneda, sede del Gobierno Nacional.

jueves 12 de julio de 2007

BENITO MUSSOLINI


Nació el 29 de julio de 1883 en Dovia di Predappio (Italia). Hijo de un herrero anarquista revolucionario llamado Alessandro Mussolini y de Rosa Maltoni una maestra de escuela. Aunque se convertiría en uno de los grandes oradores del siglo XX, empezó muy tarde a hablar, por lo que sus padres llegaron a pensar que sería mudo. Niño conflictivo, que constantemente se metía en problemas con los demás compañeros, a los once años fue expulsado del internado donde estudiaba, por cortar con una navaja a un compañero de curso.

Ejerció como docente en las escuelas medias de Gualtieri hasta que escapa a Suiza, huyendo del servicio militar. Allí trabajó como obrero, aprendió alemán e inglés y se integró en un sindicato de militantes socialistas hasta que fue arrestado y expulsado del país.

En Italia se decretó una amnistía contra los desertores y le evitó una condena pero finalmente realizó el servicio militar en Verona. En 1910 se casó con Rachele Guidi y fruto de esta unión nacieron cinco hijos. Fue arrestado y encarcelado por su oposición a la guerra entre Italia y Libia (1911-1912). Algún tiempo después fue director del periódico oficial del Partido Socialista, Avanti!. En 1914 estalló la I Guerra Mundial y en un primer momento denunció el carácter imperialista del conflicto desde una posición neutralista, pero prontó cambió de opinión y reclamó la intervención de Italia en apoyo de los aliados.

Fue expulsado del Partido Socialista y en octubre de 1914 creó su propio diario en Milán, Il Popolo d'Italia. En marzo de 1919, fundó en Milán los Fascios Italianos de Combate, movimiento de carácter nacionalista, antiliberal y antisocialista. Tomó su nombre de las fasces, un antiguo símbolo de la disciplina romana. Llegó por todas las zonas rurales, donde sus milicias de Camisas negras conseguían el respaldo de los terratenientes mientras atacaban a las ligas de campesinos y a las asociaciones socialistas.

El fascismo dejó su talante republicano para ganarse la confianza del Ejército y de la monarquía. Un día después de que los fascistas llevaran a cabo la 'marcha sobre Roma', el rey Víctor Manuel III invitó a Mussolini a formar gobierno. En 1926 ya había cambiado el país a un régimen unipartidista y totalitario basado en el poder del Gran Consejo Fascista, órgano de nueva creación, y respaldado por las milicias de seguridad nacional. Tras la eliminación del Parlamento, fundó la Cámara de los Fascios y de las Corporaciones, con un mero carácter consultivo.

Dentro del nuevo 'Estado corporativo', los empresarios y los trabajadores se organizaban en grupos controlados por el partido que representaban a los distintos sectores de la economía. Se mantuvo el sistema capitalista y se incrementaron los servicios sociales, pero se abolieron los sindicatos independientes y el derecho a la huelga.

En 1929 se firmaron los Pactos de Letrán con el Vaticano, que acabaron con el conflicto que había enfrentado a la Iglesia y el Estado italiano desde 1870. En política exterior, contravino las recomendaciones de la Sociedad de Naciones e inició la conquista de Etiopía (Abisinia, 1935-1936), haciéndose de esta manera con la aclamación de casi todos los sectores de la sociedad italiana. Su popularidad se vio reducida cuando envió tropas para apoyar al general Francisco Franco durante la Guerra Civil española (1936-1939), por la alianza con la Alemania gobernada por el nacionalsocialismo (partido nazi) mediante la formación del Eje Roma-Berlín (1936), que culminó con el denominado Pacto de Acero entre ambos estados (1939), por la promulgación de leyes contra los judíos y la invasión de Albania (1939). Al estallar la II Guerra Mundial, decidió mantenerse al margen pero cambió cuando los alemanes invadieron Francia en junio de 1940. Italia luchó contra los británicos en África, invadió Grecia y se unió a los alemanes en el reparto de Yugoslavia, la invasión de la Unión Soviética y la declaración de guerra a Estados Unidos.

Tras las múltiples derrotas, el Gran Consejo Fascista destituyó a Mussolini el 25 de julio de 1943, le detuvo al día siguiente y firmó en el mes de septiembre un armisticio con los aliados, que habían invadido el sur de Italia. A pesar de todo, los alemanes lo rescataron en septiembre de ese mismo año y proclamó la República Social Italiana, fugaz régimen radicado en Salò y que sólo subsistió por la protección alemana. Intentó escapar a Suiza con su amante, Clara Petacci, durante los últimos días de la guerra, pero fueron capturados y fusilados por miembros de la Resistencia italiana, el 28 de abril de 1945, siendo sus cuerpos expuestos públicamente en las calles de Milán.

GLADYS MARIN

Gladys Marín Millie nació en Curepto, Séptima Región, y es profesora titulada en la Escuela Normal con especialidad en educación diferencial. Su primer acercamiento a la actividad social fue como dirigente de la Juventud Católica. Posteriormente, llegó a ser presidenta de la Federación de Estudiantes Normalistas, y dirigenta de la Unión de Profesores de Chile.

Entró muy joven a las Juventudes Comunistas de Chile (JJ.CC.), donde llegó a ser su secretaria general y, en tal calidad, asumió las tareas de la campaña electoral de Salvador Allende. En los años 1969 y 1970 y, posteriormente, una vez elegido Allende como Presidente, encabezó las actividades de los jóvenes chilenos en apoyo al Gobierno recién asumido.

Fue elegida diputada en tres períodos: 1965, 1969 y 1973.

Después del golpe militar, debió exiliarse en la embajada de Holanda por decisión de la dirección de su colectividad política y en contra de su voluntad. Volvió al país de manera clandestina en 1978. En esas condiciones trabajó en la reorganización del Partido Comunista.

Las rigurosas condiciones de clandestinidad le impidieron ver, durante trece años, a sus hijos Rodrigo (hoy de profesión médico) y Álvaro, (hoy profesor de Educación Física). Gladys Marín estaba en el exilio cuando conoció de la detención de sus esposo Jorge Muñoz, ingeniero y dirigente del PC, quien fue arrestado en el año 1976. Actualmente, Muñoz se encuentra en calidad de detenido desaparecido.

Augusto Pinochet se querella en su contra y la envía presa en el año 1996.

Interpuso la primera querella contra Pinochet en enero de 1998. En el marco de este libelo, el ministro en visita, Juan Guzmán Tapia, ha dictado nueve procesamientos por la detención, secuestro, tortura y despareción de dirigentes de la dirección del Partido Comunista en 1976, en lo que se conoce como caso Calle Conferencia.

A fines del año 1988 fue proclamada candidata a la Presidencia de la República por la izquierda, convirtiéndose en unas de las primeras mujeres chilena que aspira a tan alto cargo.

En el XXII Congreso Nacional, celebrado el año 2002, fue elegida presidenta del partido.

En 2003 se le diagnosticó un cáncer. Al año siguiente viajó a Cuba para su tratamiento, tras lo cual regresó a Chile. Sin embargo, la fuerza con que la atacó el mal hizo que lentamente su calidad de vida comenzara a empeorar.

Cercanos suyos confirmaron que el cáncer que la atacó era irreversible, hecho que se consumó el 6 de marzo de 2005, fecha en que falleció

domingo 1 de julio de 2007

AUGUSTO PINOCHET UGARTE




Augusto Pinochet Ugarte


Militar chileno



Nació el 25 de noviembre de 1915 en Valparaíso. Hijo de Augusto Pinochet Vera y de Avelina Ugarte Martínez. Cursó estudios primarios y secundarios en el Seminario San Rafael de Valparaíso, en el Instituto de Quillota (Hermanos Maristas), en el Colegio de los Padres Franceses de Valparaíso y en la Escuela Militar, a la que ingresó en el año 1933. Tras cuatro años de estudios egresa de la Escuela Militar con el grado de Alférez de Infantería, siendo destinado a la Escuela de esa Arma ubicada en la ciudad de San Bernardo. En septiembre de 1937 es destinado al Regimiento "Chacabuco", en Concepción. En el año 1939, con el grado de Subteniente, es trasladado al Regimiento "Maipo", de guarnición en Valparaíso, retornando en 1940 a la Escuela de Infantería. Al año siguiente y junto con su ascenso a Teniente, es destinado a la Escuela Militar. En enero de 1943 contrae matrimonio con Lucía Hiriart Rodríguez, con quien tuvo cinco hijos, tres mujeres y dos varones. En 1945 es destinado al Regimiento "Carampangue", en lquique. En 1948 ingresa a la Academia de Guerra. Tras obtener el Título de Oficial de Estado Mayor, en 1951, se traslada a la Escuela Militar, donde es designado Comandante de los sextos años Profesor del Curso Militar. Al mismo tiempo, realiza clases como profesor auxiliar en la Academia de Guerra en las asignaturas de Geografía Militar y Geopolítica. A inicios de 1953, con el grado de Mayor, es destinado por dos años al Regimiento "Rancagua" en Arica. Fue profesor en la Academia de Guerra, por lo que regresa a Santiago para retomar su labor docente. Posteriormente obtiene el bachillerato e ingresa a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. En 1956 es seleccionado para una Misión Militar que colabora en la organización de la Academia de Guerra de Ecuador en Quito, donde permanece tres años y medio. A fines de 1959, regresa a Chile y es destinado al Cuartel General de la I División de Ejército, en Antofagasta. Al año siguiente es designado Comandante del Regimiento "Esmeralda", glorioso 7' de Línea. En 1963 es Subdirector de la Academia de Guerra. En 1968 es nombrado Jefe del Estado Mayor de la II División de Ejército, en Santiago y a fines de año es ascendido a General de Brigada, oportunidad en que se le designa, como Comandante en Jefe de la VI División, de guarnición en lquique. Recibe el nombramiento como Intendente Subrogante de la Provincia de Tarapacá. En enero de 1971 es ascendido a General de División y nombrado Comandante General de la Guarnición de Ejército de Santiago. En octubre de 1972, fue nombrado comandante en jefe interino del Ejército chileno, en sustitución del general Carlos Prats, que había asumido el cargo de ministro del Interior en el Gobierno del entonces presidente Salvador Allende. El 25 de agosto de 1973, tras la dimisión de Prats, Pinochet fue confirmado en el cargo de comandante en jefe del Ejército y aunque nunca había destacado en su carrera ni había manifestado ningún signo de oposición al presidente socialista, al declarar Allende zona militar Santiago de Chile en respuesta a las huelgas y disturbios, anunció que si éstos persistían sacaría el Ejército a la calle. El 11 de septiembre de 1973, Pinochet y otros mandos militares perpetraron el golpe de Estado "para liberar al país del yugo marxista". El presidente Allende se suicidó con un fusil AK-13, mientras el palacio presidencial era atacado por la Fuerza Aérea. Pinochet asumió el cargo de Jefe Supremo de la Nación el 27 de junio de 1974 y el 17 de diciembre fue nombrado presidente. Aborrecido por la izquierda e idolatrado por la derecha, entregó la comandancia en jefe del ejército en marzo y tomó posesión de un escaño designado y vitalicio en el Senado de Chile, un derecho que él mismo incorporó en la Constitución promulgada en 1980. Durante la transición a la democracia, Pinochet negoció con los políticos para garantizar que dejaría el mando sin temor de represalias y consiguió inmunidad mediante la asignación de un escaño en el Senado. Los líderes de la gobernante Concertación en Chile han dicho que otorgarle el escaño senatorial fue un precio razonable a pagar a cambio de la democracia. Los adversarios de Pinochet dicen que el privilegio constituye una burla del sistema político. Como senador, Pinochet disfruta de privilegios que incluyen la inmunidad de ser sujeto de causas judiciales en Chile y estatus diplomático. El general viajó a Londres con pasaporte diplomático, para operarse de una hernia lumbar y el 16 de octubre de 1998 fue detenido en por orden del juez español Baltasar Garzón, que pretendía juzgarlo por los crímenes de la represión durante el régimen militar que encabezó. El gobierno británico denegó la solicitud para su extradición a España, por considerar que su estado de salud no le permitía ser sometido a juicio. El dictador chileno murió a las 14:15 horas del 10 de diciembre de 2006, en el Hospital Militar tras estar una semana afectado de un infarto al miocardio y un edema pulmonar. Fue ingresado de urgencia tras sufrir un infarto de miocardio y un edema pulmonar.

sábado 30 de junio de 2007

LENIN

Lenin

(Vladimir Ilich Ulianov) Líder comunista ruso que dirigió la Revolución de octubre y creó el régimen comunista soviético (Simbirsk, 1870 - Nijni-Novgorod, 1924). Procedía de una familia de clase media de la región del Volga. Su animadversión contra el régimen zarista se exacerbó a partir de la ejecución de su hermano en 1887, acusado de conspiración. Estudió en las universidades de Kazán y San Petersburgo, en donde se instaló como abogado en 1893. Sus actividades contra la autocracia zarista le llevaron a entrar en contacto con el principal líder revolucionario ruso del momento, Plejáanov, en su exilio de Suiza (1895); fue él quien le convenció de la ideología marxista. Bajo su influencia, contribuyó a fundar en San Petersburgo la Liga de Combate por la Liberación de la Clase Obrera, embrión del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso presidido por Plejánov.

En 1897, Lenin fue detenido y deportado a Siberia, donde se dedicó al estudio sistemático de las obras de Marx y Engels y elaboró su primer trabajo sobre la aplicación del pensamiento marxista a un país atrasado como Rusia (El desarrollo del capitalismo en Rusia). Tras su liberación en 1900 partió al exilio y fundó en Ginebra el periódico Iskra («La Chispa»), en colaboración con Plejánov; por entonces publicó la obra Qué hacer (1902), en donde defendió la posibilidad de hacer triunfar en Rusia una revolución socialista con tal de que estuviera dirigida por una vanguardia de revolucionarios profesionales decididos y organizados como un ejército. En el II Congreso del Partido Socialdemócrata Ruso (1903), impuso aquellas ideas al frente del grupo radical bolchevique, que defendía su modelo de partido fuertemente disciplinado como vanguardia de la revolución que creía viable a corto plazo; en 1912 quedaría confirmada definitivamente la ruptura con la minoría menchevique de Plejánov y Martov, apegada a un modelo de partido de masas que preparara las condiciones para el triunfo de la revolución obrera a más largo plazo, pasando antes por una etapa de democracia burguesa.


Lenin

En 1905 Lenin volvió a San Petersburgo para participar en la Revolución que había estallado en Rusia como consecuencia de la derrota en la Guerra Ruso-Japonesa; aunque el régimen zarista superó la crisis, Lenin consideró aquel movimiento como un «ensayo general» de la revolución socialista, del que apreció especialmente la forma organizativa espontánea de los revolucionarios rusos, como eran los sóviets o consejos populares. El fracaso de aquella revolución le obligó a exiliarse de nuevo en 1907. Luchó por atraer a sus posturas radicales a otros líderes socialistas, al tiempo que completaba un programa revolucionario de aplicación inmediata para Rusia: mezclando la herencia de Marx con la tradición insurreccionalista de Blanqui, propuso anticipar la revolución en Rusia por ser este uno de los «eslabones débiles» de la cadena capitalista, en donde un pequeño grupo de revolucionarios decididos y bien organizados podía arrastrar a las masas obreras y campesinas a una revolución, de la que saldría un Estado socialista. En El Estado y la Revolución (1917) Lenin definía ese Estado como una fase transitoria y necesaria de dictadura del proletariado, que habría de preparar el camino para el futuro comunista.

El estallido de la Primera Guerra Mundial (1914-18) le dio la oportunidad de poner en práctica sus ideas: definió la contienda como fruto de las contradicciones del capitalismo y del imperialismo (El imperialismo, fase superior del capitalismo, 1916) y, en nombre del internacionalismo proletario, llamó sin éxito al movimiento socialista mundial a transformar la contienda en una guerra civil generalizada; más tarde, el deterioro del régimen zarista por efecto de la guerra le permitió pensar en lanzar la revolución socialista en su país como primer paso para una era de revolución mundial.

Cuando la Revolución de febrero de 1917 derrocó al zar y llevó al gobierno a Kerenski, Lenin regresó apresuradamente a Rusia con la ayuda del ejército alemán (que veía en Lenin un agitador capaz de debilitar a su enemiga Rusia). Publicó sus Tesis de Abril ordenando a los bolcheviques cesar en el apoyo al gobierno provisional y preparar su propia revolución mediante la reclamación de «todo el poder para los sóviets». Un primer intento fracasado en julio le obligó a refugiarse en Finlandia, dejando que fuera Trotski quien dirigiera al partido para tomar el poder mediante un golpe de Estado en los primeros días de noviembre de 1917 (según el calendario occidental). El golpe se convirtió en la triunfante Revolución de octubre gracias a la estrategia bolchevique de centrar sus demandas en el fin de la guerra (lo que les atrajo el apoyo de los soldados y las clases populares) y el reparto de tierras (que les permitió contar con la simpatía del campesinado). Lenin regresó enseguida para presidir el nuevo gobierno o Consejo de Comisarios del Pueblo.

Como líder indiscutido del Partido (que en 1918 pasó a llamarse Partido Comunista), dirigió desde entonces la edificación del primer Estado socialista de la Historia. Cumplió sus promesas iniciales al apartar a Rusia de la guerra por la Paz de Brest-Litowsk (1918) y repartir a los campesinos tierras expropiadas a los grandes terratenientes. Pero, consciente del carácter minoritario de sus ideas radicales, demostrado por los resultados electorales, despreció la tradición democrática del socialismo occidental y adoptó una violenta dictadura de partido único, empleando métodos brutales de represión. Disolvió la Asamblea constituyente (1918), proscribió a la oposición y creó una policía política para perseguir a los disidentes; a escala mundial, exigió a los demás partidos socialistas fidelidad absoluta a sus directrices, provocando la escisión del movimiento obrero con la aparición en todos los países de partidos comunistas sometidos al control de una Tercera Internacional comunista (Komintern) con sede en Moscú (1919). Delegó en Trotski la organización del Ejército Rojo, con el que consiguió resistir al ataque combinado de los ejércitos blancos (contrarrevolucionarios) y la intervención extranjera en el curso de una larga Guerra Civil (1918-20). Una vez recuperado el control del antiguo imperio de los zares, articuló el territorio creando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922), a la que dotó de organización formal por la Constitución de 1923.

Acuciado por las necesidades de la guerra, pero también siguiendo sus propias convicciones ideológicas, impuso una política de socialización inmediata de la economía, nacionalizando los principales medios de producción y sometiendo las actividades a una estricta planificación central (comunismo de guerra); las dificultades de una transformación tan radical (que nunca había sido prevista por Marx) provocaron el hundimiento de la producción y una desorganización general de la economía rusa. Lenin tuvo entonces el pragmatismo suficiente como para rectificar sus errores iniciales, convenciendo a su partido de la necesidad de introducir la Nueva Política Económica (1921), que consistió en volver atrás en el camino de la socialización, dejando un cierto margen para la libertad de mercado y la iniciativa privada (autorización de inversiones extranjeras, libertad de salarios.), con lo cual consiguió una apreciable recuperación económica.

Aquejado por una grave enfermedad, Lenin se fue retirando paulatinamente de la dirección política, mientras veía cómo sus colaboradores -especialmente Trotski y Stalin- iniciaban la disputa por la sucesión; antes de morir llegó a dejar constancia de su preocupación por la creciente burocratización del Partido y del Estado, así como por la ascensión de Stalin, del cual desconfiaba. Efectivamente, sería éste quien le sucediera, desvirtuando en parte la herencia política del fundador del Estado soviético.

La URSS sobrevivió a su creador bajo un régimen comunista hasta 1991; entretanto, el movimiento comunista (basado en la ideología marxista-leninista) se extendió por todo el mundo, inspirando revoluciones y regímenes políticos tan importantes como los implantados en Europa central y oriental, China, Cuba, Vietnam, etc.

La figura de Lenin fue objeto de un culto semirreligioso bajo el régimen soviético: su cuerpo fue embalsamado y expuesto en un mausoleo en la Plaza Roja de Moscú; su ciudad natal fue rebautizada en su honor como Ulianovsk y la capital en donde desarrolló su lucha política (San Petersburgo o Petrogrado) cambió su nombre por el de Leningrado.

ADOLF HITLER






Braunau am Inn, Austria, 20-IV-1889-Berlín, 30-IV-1945.
Político. Jefe del estado alemán desde 1933 hasta 1945.
Hitler carecía de formación especializada. No finalizó la enseñanza secundaria y no fue admitido en la Academia de Bellas Artes de Viena. Hasta 1913 vivió en la capital austríaca gracias a los cuadros que pintaba y a una modesta pensión de orfandad. Al estallar la I Guerra Mundial se alistó voluntario y pronto mostró gran valentía en el combate, aunque sus superiores consideraron que no tenía capacidad de mando y, por ello, sólo consiguió ser ascendido a cabo. Tras el final de la guerra se estableció en Munich y permaneció en el ejército como oficial de instrucción hasta 1920. En 1919 se unió al Partido Obrero Alemán, luego llamado como Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo, de carácter nacionalista; y en 1921 fue elegido su presidente (Führer, guía). Como presidente de este partido difundió las ideas del mismo, fundamentalmente el desprecio por la democracia y el odio racial y no tardó en conseguir el apoyo de altos mandos del ejército y de la alta burguesía. En noviembre de 1923 Hitler encabezó una rebelión contra la República de Weimar y se proclamó canciller, pero el nuevo régimen fracasó por la falta de apoyo del ejército y Hitler fue condenado a cinco años de prisión. Durante su encarcelamiento redactó "Mein Kamp" (Mi lucha), una autobiografía y en diciembre de 1924 se benefició de una amnistía general y fue liberado.
Se dedicó entonces a la reconstrucción de su antiguo partido. En 1929, en el contexto de la gran crisis económica, Hitler ganó el apoyo de muchos ciudadanos y, consecuentemente, también su voto, culpando a los judíos y a los comunistas de la grave situación económica y prometiendo crear puestos de trabajo y recuperar el prestigio como país. Con estas ideas el partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo consiguió 107 escaños en 1930 y continuó creciendo hasta que, finalmente en enero de 1933 ganó las elecciones y Hitler fue nombrado canciller. Pronto se autoproclamó dictador y envió a sus adversarios a campos de concentración, al tiempo que, gracias a la mayoría absoluta de su partido en el parlamento, aprobaba una ley que transfería su propio partido el control de la burocracia y de la justicia, prohibía los sindicatos (que fueron sustituidos por el Frente del Trabajo dirigido también por el partido) y los demás partidos políticos. Además las autoridades nazis tomaron el control de los medios de comunicación y de las entidades culturales, todo ello con el apoyo de la Gestapo, la policía secreta.
Hacia 1935, contraviniendo lo pactado en el tratado de Versalles tras el final de la I Guerra Mundial, se procedió al rearme de Alemania, que no tardó en anexionarse Austria, los Sudetes (1938) y el resto del territorio checoslovaco (1939). Además, intervino a favor del general Franco en la Guerra Civil española (1936-1939), pudiendo así desarrollar tácticas y estrategias que luego emplearía en los enfrentamientos de la II Guerra Mundial. En septiembre de 1939 invadió Polonia, tras haber firmado con la U.R.S.S. un pacto de neutralidad que comprometía a Alemania a entregar a la Unión Soviética parte del territorio polaco que pudiera conquistarse. Aunque esto provocó la declaración de guerra a Alemania de Gran Bretaña y de Francia, el ejército alemán avanzaba inexorablemente y en 1940 Noruega, Dinamarca, Los Países Bajos y Francia, fueron invadidas. Entonces Hitler, planeó la invasión de la U.R.S.S.. Para ello conquistó primero los territorios de los Balcanes, para tener protegido ese flanco y en junio de 1941 invadió la U.R.S.S. Pronto el ejército alemán se plantó a las puertas de Moscú, pero en diciembre el ejército soviético les obligó a retroceder. En ese momento los E.E.U.U. decidieron entrar en el conflicto y Hitler se percibió de que, enfrentándose a ambas potencias al mismo tiempo y a los aliados europeos, ganar la guerra iba a ser casi imposible. Aun viendo la inminente derrota militar, Hitler continuó con la guerra. En julio de 1944 un grupo de oficiales alemanes conspiró para asesinar a Hitler, pero su intento fracasó. Finalmente fue el propio Hitler quien puso fin a su vida tras la derrota de Alemania en la II Guerra Mundial, suicidándose en Berlín junto a su reciente esposa Eva Braun.